Ir al contenido
Una playa con rocas y gente al sol, y en el acantilado una fila de casas entre palmeras.

Una forma de ver.

Nuestra historia

Lenso empezó mucho antes de que hiciéramos nuestro primer par de lentes.

Cuando vemos algo, casi inevitablemente nos preguntamos cómo podría ser mejor.

Es algo que siempre hemos hecho. Con las cosas que usamos, los espacios que habitamos y las experiencias que tenemos. Nos cuesta asumir que algo tiene que ser de cierta manera solo porque así lo encontramos.

Con los Lenso pasó lo mismo.

Cuando llegaron los lentes, hicimos exactamente eso. Cuestionamos lo que normalmente ya viene decidido: qué armazón va con qué mica, cuánto debe tardar, qué se puede personalizar, cómo debe sentirse entrar a una óptica y, sobre todo, salir de ella.

Con el tiempo entendimos que Lenso tampoco se trataba solamente de lentes. Nos interesa el arte, la fotografía, la música, el diseño, la arquitectura y el trabajo de las manos. Viajar, conocer lugares nuevos, hacer amistades y pasar el tiempo en buena compañía. Nos atraen las cosas que todavía consiguen que levantemos la mirada, y nos sentimos cerca de quienes todavía tienen algo que perseguir, aprender, hacer o encontrar.

También creemos que poder hacer algo por alguien más es una responsabilidad difícil de ignorar. Queremos que parte de lo que construimos encuentre siempre la manera de regresar a los demás, empezando por algo tan esencial como poder ver bien. Porque pocas cosas nos mueven tanto como saber que nuestro trabajo puede cambiar, aunque sea un poco, la manera en que alguien vive su vida.

No cualquier cosa. No de cualquier manera.

Vista desde el interior de una palapa de carrizo hacia el mar, con la terraza de madera y las rocas al fondo.
Un músico tocando en su estudio, con luz de ventana.

La inconformidad tiene mala fama. A nosotros nos ha servido bastante.

Un armazón hexagonal de acetato rosado con micas azules, apoyado sobre un libro junto a un jarrón de cerámica.
Un hombre en una moto roja por la ciudad, con una bolsa verde de Lenso colgada del manubrio y el fondo barrido por el movimiento.
Un hombre con lentes de sol y abrigo azul marino, de pie frente al portal de piedra de un edificio, con un perro negro sentado a su lado y macetas con arbustos recortados a ambos lados.

Inconformes.

Un hombre con gorra y lentes de sol sentado en un sillón de piel, frente a un mueble con discos y un amplificador.

Para quienes viven con curiosidad.
Para quienes tienen intereses demasiado específicos.
Para quienes siguen buscando su siguiente obsesión.
Nosotros hacemos lentes para ellos.

Unos lentes de acetato azul apoyados sobre un libro, junto a un jarrón de barro y un palo santo.
Una mujer revisa un plato de cerámica en un mercado de pulgas.
Un hombre con gorra revisa un disco en una tienda de vinilos, frente a una estantería de madera llena de discos.
Alguien en cuclillas frente a un mueble con equipo de sonido, discos y libros, revisando música en el teléfono.

“El verdadero viaje no consiste en ir a lugares nuevos, sino en aprender a ver el mundo de otra manera.”

— BASADO EN MARCEL PROUST
Una terraza de montaña llena de gente con ropa de nieve, sentada en mesas largas con la pista al fondo.

Siempre hay una mejor versión por encontrar.

Un hombre de pie en una sala de concreto con cuadros abstractos, mirando algo que sostiene con las dos manos.

A veces significa cambiarlo por completo. Otras, mover apenas un detalle. Y muchas veces, volver a hacerlo.

Macro de la patilla de unos lentes de carey, con el corchete dorado de Lenso en la punta.
Alguien con sombrero vaquero claro y lentes de sol, a contraluz, con el pelo cruzándole la cara por el viento.
Alguien asomado a la ventanilla de un coche, visto desde dentro, con lentes de sol y un suéter azul.
Alguien terminando un golpe de raqueta en una cancha de arcilla, con gorra y lentes de sol.

“Los detalles no son los detalles. Son los que hacen el diseño.”

— CHARLES EAMES
Alguien recargado en la pared de un cobertizo junto a una pila de leña, con un perro olfateando el suelo.

Lo vas a llevar todos los días.

Alguien en cuclillas pintando un cuadro colgado en la pared de un taller con mucha luz.

Cuando alguien decide confiar en nosotros para algo así, sentimos una responsabilidad de estar a la altura. En los lentes, en el laboratorio, en la tienda y en la forma en que tratamos a quien entra por la puerta. Y mañana, de hacerlo todavía mejor.

Primer plano de unos lentes de acetato ámbar sobre una superficie oscura, con una cámara y un estuche de piel al lado.
Alguien de pie en un llano de grava con lentes de sol, saco y camisa blanca, con montañas detrás al atardecer.
Manos sosteniendo algo que importa.
Alguien recostado sobre un tapete de motivos, con lentes redondos y las manos detrás de la cabeza.

“Menos, pero mejor.”

— DIETER RAMS
Una silla de montar, una brida y unas botas altas colgadas en la pared de madera de un establo.

Lo que llevas contigo también forma parte de quién eres.

Alguien con botas de montar y lentes de sol caminando por la arena de una pista.

Los objetos hechos con intención. La cultura. Las cosas que elegimos conservar.

Un caballo asomado a una ventana abierta en un muro encalado, con una marca pintada a cada lado.
Alguien con casco de moto blanco mirando un valle de cerros secos desde la orilla de una carretera.
Alguien riéndose a la orilla de una carretera con el casco de moto en los brazos.
Alguien en moto tomando una curva de una carretera de montaña, entre árboles de otoño.

“No tengas nada en tu casa que no sepas que es útil o que no creas que es bello.”

— WILLIAM MORRIS
Cinco surfistas sentados en sus tablas, a contraluz, esperando ola sobre un mar que brilla dorado con el sol bajo.

No de cualquier manera.

Una lancha de madera vista desde arriba, en blanco y negro, con un estuche de Lenso sobre la cubierta y el agua oscura alrededor.

Hacemos los lentes aquí, en nuestro laboratorio. Lo que antes se mandaba fuera, ahora pasa frente a ti.

Conoce el método →
Un velero de madera con bandera de México fondeado en mar tranquilo; una persona baja por la escalera del casco y dos más descansan en cubierta.
Alguien sentado en la arena de una playa con un visor de buceo puesto, de espaldas al mar.
Tres defensas de lona beige amarradas sobre la cubierta de madera de un velero, con cabos, un candelero y el mar al fondo con luz baja.
Una bandeja de madera con siete tazas de café y cucharas sobre la cubierta de un velero, junto a unos lentes de sol verdes, con el mar azul brillando al fondo.
Una playa abierta en marea baja: un acantilado de arenisca se aleja hacia el horizonte a la izquierda, la espuma blanca entra en diagonal y una roca plana asoma entre el agua, bajo un cielo nublado.

Hay demasiado por ver.